Mi vida como escritora comienza, sin saberlo entonces, cuando cumplo once años y mi madre decide regalarme un diario donde poder escribir mis experiencias. En él escribí sobre los niños del cole que me gustaban, el pajarillo al que intenté salvar la vida sin éxito y los muchos desengaños y sorpresas que, en mi adolescencia, comencé a llevarme en las relaciones personales.